Hoy un PLACEBO me va a devolver a la vida, lo presiento, es como un liquido de batería abrasando mis venas. Una dosis furiosa de verdad que me hace vomitar. Como si ya no existiera el termino medio, ni nadie pudiera convencerme jamas de que estoy equivocado. No hay sensación comparable. Esta noche saldré a la calle y aullaré palabras malditas. Hace un frió espantoso y dudo que haya alguien escuchando, pero gritaré y gritaré con todas mis fuerzas hasta despertar al monstruo dormido. El monstruo que permanece oculto tras el silencio de las ciudades muertas como esta, tras sus difuntos vecinos, tras las calles nevadas y los niños del parque. Todos están marcados por su monstruosa garra y ahora todos han de despertar. En esta maldita noche de perros gritaré hasta morir. Porque hoy un PLACEBO me va a devolver a la vida y ya no hay marcha atrás. Sirva esto como una canción para decir adiós.
Pd. Gracias a Brian Molko
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